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Mostrando entradas de septiembre, 2011

Jack.

Entré en aquel antro en busca de alguna bebida alcohólica que me nublase la mente y perjudicara mi organismo. Su ausencia durante los últimos años me había dolido tanto que consideré la posibilidad de suicidarme. No obstante estaba decidido a encontrarla, descartando esa opción y sustituyéndola por una más racional, más propia de mí.
Me acerqué a la barra y me senté en un taburete. El ambiente estaba muy cargado, el olor a tabaco impregnaba el local. Empezaron a escocerme los ojos. –Un whisky –exigí, de mala gana. No era el mismo de antaño. Mi vida había cambiado tanto que mi humor y mi carácter se trastocaron con el paso de los años. Si hubiera sido el de antes me hubiera odiado a mí mismo. El camarero me sirvió la bebida en un vaso con dos cubitos de hielo. –Llénalo más. Tragó saliva y obedeció. Cuando terminó me llevé el recipiente a la boca y me bebí la mitad de un trago. Noté que me abrasaba la garganta, pero no le di importancia. Me sentía vacío, y ese vacío tenía que llenarlo…