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Sever & Synne, (tercera parte): Sin ruidos.

Antes que os pongáis con este relato, os recomiendo que releáis Sever & Synne, (primera parte) y también Sever & Synne, (segunda parte). No es indispensable hacerlo, pero sí que os serviría para recordar un poco a los personajes antes de pasar a la "continuación". Por cierto, os avisto que este relato está un poco subido de tono.

Era bien entrada la noche cuando lady Synne se atrevió a encender un cirio. Su habitación permanecía en la más absoluta penumbra hasta que la diminuta llama prendió la mecha y el resplandor amarillento centelleó a su alrededor. Estaba muy nerviosa. Su corazón latía desbocado mientras un hormigueo placentero le torturaba el estómago. Nunca antes había hecho algo así. Tenía miedo. Sabía que habría guardias haciendo rondas por los pasillos del castillo, pero tenía que arriesgarse. Quería hacerlo. Inspiró profundamente antes de verse reflejada en el inmenso espejo de cuerpo entero que había situado al lado de la puerta. Su camisón color crema…

Como un ave al migrar.

La lluvia repiqueteaba contra el cristal. Había caído la noche, y las luces propias de la ciudad se difuminaban a través de la ventana de la cafetería. Hacía frío. Llevaba guantes que protegían sus manos, pero siempre era agradable aferrarse a la taza de café caliente como a un clavo ardiendo. Sabía que no tardarían en echarla. La cafetería estaba a punto de cerrar y apenas había un par de personas más desperdigadas por allí. Sin embargo, hacía tiempo que no tenía lugar donde refugiarse. Sus pensamientos fluían como un torrente a punto de desbordarse. Su casa se le hacía insulsa y gris. Dormir en la calle nunca le había atraído. ¿Entonces? Sorbió un poco de café y volvió a depositar la taza sobre la mesa. Quería viajar. Irse. O perderse, no lo tenía muy claro. Sólo sabía que quería largarse de allí. Estirar la mano y atrapar la vida. O dejarla libre. Tal vez con sus ahorros podría mudarse a otro país. Estar una temporada en un sitio distinto, sin rumbo fijo, como una nómada. Com…