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Mostrando entradas de julio, 2016

Ni el hombre más frío.

Los rayos del sol atravesaban la ventana, llenando el dormitorio de luz. No obstante, ella seguía durmiendo. Su rostro infantil permanecía en completa calma, víctima de un sueño profundo. De vez en cuando se le escapaba algún suspiro, aunque permanecía inmóvil. Sonrió. Verla tan apacible junto a él se le antojaba una delicia. Se arrimó más a su esposa, la cubrió mejor con las sábanas y le acarició el abultado vientre. Su heredero dormía, igual que la madre. La encontró tan bella que no pudo evitar llenarla de besos muy dulces, incapaz de resistirse. —Despierta, criatura —le pidió en un susurro. Su embarazo estaba tan desarrollado y ella era tan frágil, que se pasaba la mayor parte del día durmiendo, agotada por el peso del bebé—. Vamos, el sol ha salido hace mucho. La escuchó gimotear y tuvo que besarla con más insistencia para que abriese por fin los ojos. Esbozó una sonrisa torcida al ver su desconcierto. —Le diré a las criadas que traigan el desayuno, ¿te parece bien? —le retiró alguna…