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Crítica de «La Bella y la Bestia», 2017.

Esta entrada no estaba prevista, de hecho, decidí hacerla nada más salir del cine, el día 18 de marzo. Imaginaos si mi crítica era destructiva que decidí esperarme a ver la película en versión original subtitulada (la vi doblada, sí. Un grave error, pero fui acompañada y no pude elegir) para no publicar nada en caliente de lo que más tarde pudiera arrepentirme. Hice bien.
Os advierto que, ahora que la he visto doblada y en v.o.s., la crítica va a contener mi más sincera opinión y que por lo tanto, hay spoilers de la película. Si no la habéis visto todavía y no queréis que os chafe nada, será mejor que no sigáis leyendo.
Quien avisa no es traidor.
(Que se lo digan a Petyr Baelish).
Empecemos por el principio:
La Bella y la Bestia, 1991.
La Bella y la Bestia —la película de animación de 1991— significa mucho para mí. Muchísimo. No es una película Disney de animación como las demás, sino que consiguió apartarse de sus predecesoras y marcar el inicio de un nuevo camino. Además, hay otros motivos personales que la convierten en mi película favoritísima del mundo mundial, lo cual deja el listón por las nubes, ¿verdad? 
Pues bien, cuando escuché que Disney iba a volver a hacer la película de La Bella y la Bestia en live action, me llevé las manos a la cabeza. Ya había visto películas en live action como La Cenicienta (2015), Maléfica (2014), Tarzán (2016) o El libro de la selva (2016) y salvo esta última, las otras me parecieron una basura. Tres de cuatro. Es normal que tuviera miedo, ¿no? (y más cuando la película de animación significa tanto para mí).
Sin embargo, en cuanto empezaron a sacar pósters y teasers de la película mi pesimismo se convirtió en duda. «¿Y si ésta es distinta a las anteriores?» «¿Y si es fiel a la original?» Y mis dudas se convirtieron en expectación cuando salió el primer tráiler. ¿Os imagináis la cara de boba que se me quedó cuando vi que estaban respetando las escenas originales de la película de 1991? Mis ganas de verla aumentaron y se multiplicaron en cuanto salió el segundo tráiler. ¡Por fin! Imaginaos lo ansiosa que estaba con cada nuevo clip que publicaban (y que por supuesto tenía que ver sí o sí, haciéndome mini spoilers de la película).
Y llegó el gran día: el estreno fue el 17 de marzo del 2017 y yo fui a verla sólo un día después, a la sesión de las 23:15h. (Escogí esa hora porque quería evitar que hubiera mucha gente y, por lo tanto, que me chafasen la película con comentarios, risas, etc. Soy así de rara).
El caso es que la vi doblada la primera vez y, como era de esperar, me quedé en shock. No para bien. Ni siquiera sé muy bien cómo me sentí.
La película me pareció preciosa y mágica. Me hizo revivir la original y consiguió meterme en un mundo que hacía tiempo que no visitaba. Sin embargo… no cumplió mis expectativas. De hecho, se quedó muy por debajo de la película de animación. ¿Cómo es eso posible, os preguntaréis, si era tan fiel a la original?
Y la respuesta es así de simple: han creado unas expectativas con los tráilers que luego no han sabido cumplir. Han añadido escenas nuevas que sobraban, han desaprovechado a un reparto asombroso y, como ya me advirtieron, han abusado de los efectos especiales.
Como diría Jack el Destripador, vamos por partes:

LO QUE NO ME HA GUSTADO:
1. Primero de todo, el doblaje: (Sí, lo sé, eso no es cosa de la película original, que por cierto, ganó muchísimo cuando la vi en v.o.s., de hecho, tendría que haberla visto así la primera vez, pero al ir acompañada me tuve que aguantar y verla doblada).
Lo siento mucho por los actores de doblaje, pero se han cargado las interpretaciones. En serio, hacía tiempo que no veía una película con un doblaje tan pobre. De hecho, yo diría que el único que se salva es Lumière ¡y eso que tenía la dificultad de imitar el acento francés! Es que incluso algunas canciones me han chirriado. ¡Y mucho! (Sobre todo la canción de la Bestia, que en inglés es lo más romántico del mundo y en español no llega a transmitir ni una décima parte de lo que transmite la original). Es que incluso han cambiado las letras y diálogos. Esto se ve (aparte de en la canción de la Bestia), en la canción de Gastón, cuando Lefou hace que el propio Gastón le abrace por detrás y se da la siguiente conversación:
Lefou: «Too much?»
Gastón: «Yeap».
Lo que literalmente sería «¿Es demasiado?» «Sí.» (por eso de que Lefou sobrepasa el espacio personal de Gastón), en la versión doblada se tradujo como «¿Lo he hecho bien?» «Sí.»
¿Hola? ¿¡HOLA!? ¿¡HOLAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!? ¿Qué tiene que ver una frase con otra? ¡Está completamente inventada y ni siquiera tiene sentido en la actitud de Gastón!
En fin, voy a dejar este apartado ya porque me estoy poniendo mala.
Kevin Kline y Emma Watson.
2. El pasado de Bella: esto en realidad no ha llegado a disgustarme del todo, pero lo pongo en este apartado porque realmente han sido escenas añadidas que la película NO necesitaba.
En la película nos explican que Maurice y Bella se trasladaron a la aldea desde París y no es hasta la mitad (más o menos), cuando, gracias a un libro encantado que nunca más vuelve a aparecer en escena, la Bestia lleva a Bella a la casa en la que vivía con sus padres. La casa está abandonada (evidentemente) y Bella descubre que su madre murió de peste (en realidad no lo descubre, se lo dice la Bestia al ver una máscara que usaban los médicos) y que su padre tuvo que llevarse a Bella de allí para que no se contagiase. 
En fin. ¿Esta parte de la historia está bien o mal? En mi opinión, es un punto positivo que por una vez se sepa por qué una de las protagonistas Disney es huérfana de un progenitor. Sin embargo… me pareció un poco «pegote» (en la v.o.s. no me lo pareció tanto. Creo que me lo pareció la primera vez porque el doblaje dejaba mucho que desear).
3. El abuso de efectos especiales: este es uno de los platos más fuertes del menú. Preparaos bien, porque vais a poder notar mi veneno desde la distancia.
He de reconocer que los personajes animados —Lumière, Ding Dong, la Sra. Potts, Chip, etc.— están muy bien hechos. Y cuando digo muy bien, es INCREÍBLEMENTE BIEN. De hecho, fue algo que me sorprendió gratamente.
No obstante… han abusado muchísimo de los efectos especiales y donde más se nota es en los paisajes —como la vasta extensión de los jardines del castillo o el propio castillo visto desde fuera—, lo que le resta mucha calidad a la película. 

Y, por descontado —y esto os juro que me ha dolido en el alma— el diseño de la Bestia no me ha terminado de convencer. Dioses, qué mal me sentó eso. Es decir, las expresiones faciales —para mí— estaban bastante logradas, pero el cuerpo… el cuerpo estaba embutido en los trajes (donde más se nota esto es en la escena del baile) y la musculatura y los andares no eran realistas. El personaje más importante de todos y no alcanza el sobresaliente.
En fin, dejo ya este apartado porque me está entrando una pena terrible.
Emma Watson y Dan Stevens.
4. La escena del baile: ay, madre mía.
A ver, me ha gustado. Me ha gustado mucho, en realidad, pero no ha llegado ni por asomo al baile de la película de animación. De hecho, si ha perdido fuerza ha sido por lo mal que se movían los protagonistas. Me ha dado mucha rabia, porque yo siempre me emociono con el baile de la película de 1991 —sí, ya os he dicho antes que es muy especial para mí— y en este caso ni siquiera se me han acelerado las pulsaciones.
La escena no ha dado la talla, para qué nos vamos a engañar. 
5. La pelea contra Gastón y una Bella inexpresiva: aquí voy a seguir soltando veneno. Preparaos, porque esto creo que es una de las cosas que más me ha indignado.
Casi al final de la película, Gastón, como buen villano que es, le pega tres tiros a la Bestia a traición, por la espalda. La Bestia ya había llegado junto a Bella cuando le dispara el segundo tiro. ¿Y qué hace Bella? ¡Nada! ¡NADA! Intenta levantarlo del suelo y Gastón le pega el tercer tiro, haciendo que la Bestia se desplome y acabe fuera de su alcance.
Lo que más me ha tocado las narices en este punto es que Bella NO se pone histérica. ¿¡HOLA!? ¡Chica, que le están pegando tiros a tu amor! ¡REACCIONA! ¡GRITA! ¡LLORA! ¡CÁGATE EN LOS MUERTOS DE GASTÓN! ¡HAZ ALGO REALISTA, PERO NO TE QUEDES PARADA COMO UNA ESTÁTUA! No sé, que lo mismo la culpa no la tiene Emma Watson y es culpa del director, pero es que esa escena me ha indignado muchísimo.
Bestia, te mereces a alguien mejor. Como yo.
6. Ágata (o Agathe) y el final que nunca tuvo que cambiarse: vamos a ver, que esto también me ha tocado mucho las narices.
Todos sabemos cómo es el final de La Bella y la Bestia, lo mágico y especial que resulta. Pues bien, en la película han introducido pequeños cambios queriendo hacerlo aún más épico que en la película de animación, (cosa imposible, evidentemente). ¿Qué ha ocurrido? Que de tanta «epicidad» que han querido meterle, se han quedado a medias y ha sido más bien decepcionante.
El último pétalo de la rosa cae y se seca. ¡Y Bella aún no le ha declarado su amor a Bestia! ¿¡HOLAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!? ¿Qué ocurre entonces? Que todos los personajes se convierten en antigüedades, como era de esperar. Esto reconozco que crea cierta tensión (innecesaria, por otra parte) y que a mí me angustió porque por un momento pensaba que se iban a quedar así para siempre.
El caso es que después de que el último pétalo caiga y se seque, aparece una mendiga de la aldea (según Gastón, la típica mujer que no ha logrado casarse y que acaba en las calles mendigando y a la que la cámara enfoca varias veces como diciendo «Eh, que ésa va a hacer algo importante») y resulta que es la bruja que hechizó al príncipe. ¿Qué sucede? Que Bella al final le confiesa su amor a Bestia después de TITUBEAR, lo cual me jodió MUCHO (recordemos que en la peli original NO titubea y se le declara antes de que el último pétalo toque la superficie de la mesa).
En fin, que la mendiga se convierte en bruja y deshace el hechizo como quien no quiere la cosa. Vamos, que le han dado muchísimo protagonismo a un personaje que ni siquiera llega a ser terciario, lo cual ha hecho que la escena del final pierda mucha fuerza. Ágata (o Agathe) sobraba completamente, pues la historia hubiera funcionado igual sin ella.
Ah, y por cierto: antes de que la Bestia reviva, Bella le da un beso en la frente. ¡En la frente! ¡CHICA, CÓMELE TO’ LOS MORROS!
En fin, creo que ya he soltado toda la bilis. Vamos a por lo bueno.

LO QUE SÍ ME HA GUSTADO:
1. La fidelidad (en general) a la película de animación: esto es un hecho.
La película no sólo ha respetado la mayoría de las canciones (aunque algunas han variado un poco), sino que ha respetado diálogos enteros e incluso planos de cámara. Asombroso. Y, en serio, la v.o.s. es muchísimo mejor que la doblada. Las canciones ganan una barbaridad y los diálogos y actuaciones también. (Hasta Emma Watson parece un poco más expresiva al final). 

2. Los personajes secundarios: ya he comentado antes lo bien hechos que estaban Lumière, Ding Dong, la Sra. Potts o Chip. En serio, se los han currado un montón.
3. Las actuaciones de Luke Evans (Gastón) y Josh Gad (Lefou): sinceramente, creo que han sido los que mejor han actuado de toda la película, (en especial Josh Gad).
Además se han introducido varios cambios en Lefou que, para mi sorpresa, han sido mejoras en el personaje. Por ejemplo, su homosexualidad y, por consiguiente, su amor platónico hacia el propio Gastón. Sin embargo, Lefou es plenamente consciente de que las acciones de Gastón dejan mucho que desear y por eso le cuestiona ABSOLUTAMENTE TODO y pone en entredicho su palabra.
Sin embargo, nunca llega a plantarle cara de forma abierta.
Por otro lado, Gastón es más malvado si cabe: intenta acabar con la vida de Maurice antes de enviarlo al psiquiátrico.
4. Los criados y la Bestia se vuelven cada vez menos humanos: este es uno de los cambios que también ha sido para mejor, pues con cada pétalo que cae, la maldición se hace más fuerte y todos van perdiendo su humanidad. Incluso el castillo se deteriora más y más.
5. La aldea se llama Villeneuve: ¡Y me encanta! Es un guiño a la autora original de La Bella y la Bestia, Gabrielle de Villeneuve.
6. Justificaciones acertadas: en la película han justificado por qué el castillo se ha quedado olvidado en el tiempo y por qué nadie es capaz de encontrarlo. Al parecer, el hechizo afecta también a los alrededores y, por lo tanto, a los aldeanos de Villeneuve. Vamos, que todos pierden la memoria y por eso no recuerdan que antes tenían a un príncipe a pocos kilómetros de distancia. Este punto está bien, ya que en la película original no dicen nada al respecto.
7. Las escenas más representativas: este punto iría relacionado con el de la fidelidad, pero es que es necesario destacar escenas como la de la aldea (con la canción de Bella, en la que todo el pueblo se suma y canta al unísono) o la de la cena (con la canción Qué festín, que está clavada a la original). También destaco el momento en el que la Bestia le exige a Bella que cene con él y ella se niega o el momento en el que Gastón convence a todo el pueblo para ir a matar a la Bestia. La canción de esa escena me puso el vello de punta (sobre todo en la v.o.s.). También me encantó la parte en la que los criados defienden el castillo, pues también es una escena prácticamente exacta a la de la película de 1991.
Cartel promocional de La Bella y la Bestia.
Y mi escena favorita (sigo hablando de la v.o.s.) es cuando Bella abandona el castillo para ir a buscar a su padre y Bestia canta una canción PRECIOSA y súper romántica mientras la sigue por las torres del castillo hasta que finalmente la pierde de vista. En serio, esa escena añadida es de lo mejorcito de la peli.

CONCLUSIONES:
A pesar de haber soltado más veneno que una serpiente de cascabel, he de decir que la película me ha gustado en VERSIÓN ORIGINAL. De hecho, de todas las versiones que he visto de La Bella y la Bestia en live action, he de decir que es la que más me ha gustado.
Si alguien me ha leído sin haber ido a verla, le recomiendo que la vea en v.o.s.. En serio, no estoy de coña. Sé que he insistido mucho ya, pero es que el doblaje es matador. La primera vez que vi la película (doblada) salí decepcionadísima del cine, pero ayer la volví a ver y me encantó.
Con el doblaje le pongo un 5. En versión original, un 9.

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